
Boni
Ortiz
Estimado Rodrigo García:
Estuve viendo en el Teatro de Laboral Ciudad de la Cultura,
tu último espectáculo. La verdad es que hacía meses que no
subía hasta Cabueñes y fui con ganas de ver lo que supuse
como un espectáculo físico, entretenido, con fuerza... Y
resultó que me aburrí como una ostra. ¡Qué tostón, colega!
Pero imagino que no te importe mucho, porque de lo que se
trataba con
Versus
(converso) era cifrar... ¿o no? La verdad es que eres la
hostia tío: menuda moto les vendiste a esos de la Sociedad
Estatal de Conmemoraciones Culturales, para los fastos del
II Centenario de la Constitución de Cádiz de 1812.
¡Anda que no! Aunque bien mirado, les está bien por
pringaos... Cómo se ve que había pela, ¡eh bribón!: aquí no
son tres o cuatro, como en las producciones de La
Carnicería; esta vez metiste a diez en escena. ¡Sabes latín!
Oye Rodrigo, hazme caso: sácales provecho a estos
Versus;
no los desmontes por mucho que te digan que es un refrito.
Si te dicen que está hecho de parches (un trozo por aquí,
otro por allá y luego “apeguñao a lo xo”), tú ni caso. Y
otra cosa: no pongas oído, a quien se confiese harto de tu
discurso machista, patriarcal y tu adoración por los
genitales masculinos; y mucho menos a los que pretendan
aplicarte aquello de “gran
hidalguía y la despensa vacía”.
Te lo digo así porque se ve, que te gustan mucho los
aforismos y los proverbios. Me refiero a toda esa letanía
escrita en la pantalla que nos aturde, tanta máxima (tan
mínima), tanto dichoso dicho y tanta sentencia. Jo tío, lo
tuyo es como aquellas películas de Arte y Ensayo
subtituladas. Yo tenía un colega que las llamaba “cine
leído” ¿A que tiene gracia?... Pues hala, te lo regalo.
Hostia tú, ahora que hablo de eso, me vino a la memoria
Helga,
subtitulada
El milagro de la vida.
Menudo éxito que tuvo en la España de finales de los 60. Yo
la vi (tengo más años que Carracuca), era un parto
mistificado: igual que lo tuyo. Pues eso, que menuda turrada
con los letreritos, adagios, paridas, greguerías o como las
quieras llamar.
Oye, hablando de palabras. La retahíla de libros del suelo a
los que meas, desprecias, destrozas (como hicieron aquí en
1937 los falangistas con los del Ateneo Obrero de Gijón) y
que acabas tirándoselos al guaje y pegándoselos en la
cabeza, estaban llenos de palabras ¿te fijaste? ¿esas
palabras no valen? ¿las tuyas sí? Por cierto, qué bien la
Nuri en esa danza sobre ellos, cómo los lee de bien, cómo se
fija y qué provecho habrá sacado de esa lectura suya, tan
carnal. ¿Sabes qué? voy a empezar a leer yo también así en
el pasillo de mi casa, seguro que me mola. Mira te paso otro
refrán que te va al pelo:
“habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen
falta”.
Una sugerencia para la Nuri, que se toma tan en serio a un
director incapaz de crear convenciones teatrales: “Tromboflebit”.
Lo que
me gustó mucho fueron los dos cantaores marcándose esos
“tirititranes” que tan bien suenan, cuando se entra en Cádiz
por la bahía. Y qué fuego en los palos grandes. Y qué
malafollá la tuya, poniéndolos ahí. Veneno puro. Cualquiera
de las canciones de los “davices”, tiene mas autenticidad
que toda la impostura de tu obra... Si querías un “típical”
haberos comido en escena unos choscos con papas, una caballa
asada con piriñaca y de postre unos turrones gaditanos...
Bueno Rodrigo, te dejo porque me estoy encabronando.
Para
despedirme te regalo la última para que le saques al
Principado la pasta por partida doble. Mira, a los monigotes
animados de los fusilamientos les quitas los pájaros y metes
unos corzos; luego en vez del mono, pones al oso Yogui y por
último a los cantaores flamencos los sustituyes por Víctor
Manuel y Pipo Prendes, y se lo empaquetas otra vez al
Principado para el 8 de septiembre. Con la camiseta de la
Nuri y el asunto de
La riña,
achantas; y si preguntan, les dices que es un homenaje a
Jamón, jamón
del Bigas Luna. Si se lo dices tú, tragan.
Adiós
Rodrigo. Que te vaya bonito. A mí ya no me pillas en otra,
ni por imperativo laboral.