Gemma
de Luis
Los
pasados días 18 y 19 de julio de 2009 Denis Rafter impartió
dentro del marco del Festival Internacional de Teatro
Clásico de Almagro unas clases magistrales sobre “Hamlet en
España”. En un descanso de las mismas y bajo un sol de
justicia, Denis nos respondió —con ese don suyo mágico de
narrador— a algunas preguntas para
La Ratonera.
P.
Llevas muchos, muchos años trabajando e investigando a
Shakespeare desde el punto de vista actoral, docente,
dramatúrgico… Has dirigido muchas obras de Shakespeare e
incluso te has doctorado recientemente con una tesis sobre
“Hamlet en España”. ¿Hay algo todavía que te quede por saber
de Shakespeare? ¿Crees que hoy por hoy, en el marco teatral
español, hay alguien que conozca a Hamlet tanto como tú?
R. Creo que lo que yo sé de Shakespeare es solamente
un principio, una gota de agua en un gran charco de
sabiduría. Sus obras tienen tanta profundidad, tanto
entendimiento del ser humano… Todavía surgen muchas
preguntas. ¿Por qué Yago odia tanto a Otelo? ¿Por qué Romeo
se enamora de un momento a otro de Julieta? Y sobre el
personaje más enigmático de todos, Hamlet, hay tantas dudas…
empezando con ¿quién es Hamlet? Como director confío siempre
en la estructura dramática de las obras de Shakespeare.
Nunca dejan al director perdido porque él entiende el teatro
mejor que nadie y además fue actor en su propia compañía.
Puedes pasar toda tu vida escuchando y gozando de la música
poética de sus textos y nunca suenan lo mismo. Es como
escuchar a Mozart o el jazz. Con respecto a lo que sé de
Hamlet, como actor puedo sentir y pensar como él. Como
director puedo mirarle y entenderle desde fuera y con
objetividad. Como cantante puedo seguir la música de sus
palabras. Como académico puedo ofrecer al actor español años
de estudio de la obra y su protagonista. Como inglés
parlante conozco todos los matices del texto original. Como
maestro de actores puedo entender las dificultades para un
actor en el momento de buscar, descubrir e interpretar a
Hamlet. Y finalmente como una persona que ha hecho teatro
durante 60 años —y 40 de éstos aquí en España— puedo aportar
mi experiencia y entendimiento de la vida y del teatro para
que todavía Hamlet siga vivo e interesante. No pretendo ser
lo mejor, solamente quiero expresar lo que conozco y
compartirlo con los demás.
P.
En la actualidad, la obra por ti dirigida El mercader de
Venecia está de gira por España y recientemente la hemos
visto representada en el Teatro Jovellanos de Gijón. ¿Crees
que esta pieza es interesante para el público de hoy en día
desde un punto de vista cultural, es decir, como
acercamiento a una obra de un autor universal o puede
aportar algo novedoso al espectador contemporáneo?
R.
El mercader de Venecia fue mi primer encuentro con
Shakespeare. Tenía doce o trece años y la obra formaba parte
de mis estudios en el colegio en Irlanda. Sabía de memoria
en aquel entonces muchos de los monólogos de Shylock, Portia,
Graciano y Lancelot. No obstante, la primera vez que fue
presentado delante de un público fue hace cuatrocientos
años, hoy en día puede tener un impacto increíble sobre el
público. Shylock no puede ser visto de la misma manera. Sólo
en el siglo XX el mundo ha sido testigo de dos Guerras
Mundiales, el Holocausto, la Bomba Atómica, acontecimientos
asombrosos. El mercader es una obra sobre el amor y
el odio, sobre pasiones muy distintas y extremas. Vemos la
importancia de que en la lucha entre esos extremos no gana
ni domina el odio. En mi versión de la obra intenté mostrar
la humanidad del judío Shylock, a través de su amor por su
hija Yésica. Miro mucho a la reacción del público a esta
propuesta mía, por ejemplo, cuando al final de la obra,
Yésica llora. En aquel momento el comportamiento del público
me dice mucho sobre la situación y las actitudes del mundo
actual. ¿Entienden el dilema y la situación de la pobre
Yésica en aquel momento de su vida?
P.
Con respecto a estas clases magistrales que estás
impartiendo en Almagro ¿qué podrías resumir de las mismas
que pudiera resultar de utilidad para un actor que tuviera
que interpretar a Hamlet?
R. Mi
propuesta para los actores que participaban en mis clases en
Almagro fue lo siguiente: si son capaces de interpretar bien
cualquiera de los siete soliloquios de Hamlet, después
tienen la fórmula, es decir, el proceso a seguir para
interpretar cualquier texto, sea clásico o contemporáneo.
Hemos trabajado con mucha profundidad en cada soliloquio,
con la racionalidad del personaje, la musicalidad de cada
palabra, la pasión de cada sentimiento que él está
intentando transmitir y hemos analizado también si todo esto
es coherente dentro del contexto de la obra. Un actor
español interpretando a Hamlet necesita que las ideas y
palabras del personaje tengan fuerza y verdad según la
intención de Shakespeare.
Al
final cada actor queda consciente de los problemas y con una
visión mucho más clara del camino que debe seguir. Antes de
buscar las respuestas tenemos que tener claro las preguntas.
P.
¿Crees que un director que vaya a montar alguna obra de
Shakespeare debe ser lo más fiel posible a la intención del
autor o es lícito que utilice ese texto para hacer una
lectura propia y contemporánea de la obra?
R.
Shakespeare está por encima de los directores. No se
puede destruir del todo una obra suya. No obstante he visto
a muchos intentar abusar de sus obras. He visto a algunos
directores contemporáneos torturarlas, violarlas, burlarse
de ellas, desfigurarlas, aprovecharse de ellas con una
propuesta puramente egoísta. Pero en el fondo nadie del
público sale del teatro criticando a Shakespeare sino al
propio director. A mí no me parece contradictorio, por
ejemplo, que un director cambie la forma de Hamlet,
es decir, ponerla en otro contexto. De hecho lo han hecho
con mucho éxito en Japón o en Rusia. Pero no estoy de
acuerdo en que un director desmantele Hamlet y con
los trocitos que queden reconstruya la obra según sus sueños
o pesadillas y con este proceso resulta que no queda ni
Hamlet ni Elsinore. Si lo haces así, llámale por
otro nombre, pero no aproveches al gran maestro y genio,
Shakespeare, para construir una plataforma para lanzar tu
ego. En los últimos años he visto muchas producciones de
Hamlet aquí en España, pero no he visto a ningún
Hamlet. El gran autor gallego, Álvaro Cunqueiro, escribió
años atrás El incierto señor Don Hamlet. Es su visión
personal de Hamlet y Elsinore. Me gusta mucho
pero Cunqueiro es honesto y tenía la sabiduría, la gracia y
la humildad de respetar el original y llamar su obra por
otro nombre.
P.
Para terminar y muy brevemente ¿cómo definirías…
...el teatro?
El
teatro es un espacio en la mente donde cualquier cosa es
posible.
...el público?
El
público es lo que hace al teatro vivir, soñar; o tal vez
morir.
...a un actor?
Un
actor es el espíritu de la danza; de la vida y de la muerte.
...a un director?
Un
director es un jardinero que ayuda a un artista a florecer.
...y a Denis Rafter?
Denis
Rafter es un actor que está feliz cuando escucha las risas
de un público de cualquier edad.